Esta fue una respuesta que di en formspring…

Esta fue una respuesta que di en formspring a la pregunta que hizo Vasengard: Eres feliz?

He aprendido a vivir la felicidad en funcion de que tan tranquila y comoda estoy, y en funcion de poder disfrutar las pequeñas cosas.
Disfruto a mi familia, mis sobrinos. Disfruto intensamente una chocolatina jet. Disfruto un buen plato de frijoles. Disfruto bañarme con agua tibia o caliente. Disfruto profundamente algunas melodias o canciones.
Leer un buen libro me hace sentir super bien… es un placer.
Soñar, hacer planes, tener proyectos personales en mi agenda, eso me llena de ilusion y de cierto tipo de felicidad.
Creo que no es comun o facil llegar a sentir felicidad de manera intensa y permanente. Es como el enamoramiento, la cuerda te dura un rato porque tu cuerpo y tu cerebro no soportarian tanto voltaje emocional, por eso el enamoramiento se transforma en amor, algo mas estable, tranquilo… otro tipo de felicidad.
Me pregunto como sera la felicidad que experimenta el monje budista Matthieu Ricard, supuestamente el hombre mas feliz del mundo. Con seguridad debe tener mucho de tranquilidad y plenitud.
Creo que deberiamos basar mas nuestra felicidad en lo que tenemos y no en lo que nos falta. A veces uno cree que si logra colmar eso que le falta, sera feliz, pero todos sabemos que no es asi.
Facil decirlo, y un reto lograrlo.
Yo estoy en proceso, pues aun siento que seria mas feliz si tuviera algunas cosas que deseo para mi vida. Ese es el tipo de pensamiento del que es mejor liberarse, para acercarse de verdad a la felicidad.

A veces las cosas son claras y uno…

A veces las cosas son claras y uno no las ve, o no las quiere ver.

Pero dos hechos que ocurrieron en la última semana, me ubicaron muy amablemente dentro de mi edad cronológica.

Hablando con un amigo, que por primera vez me iba a ver en vestido de baño, le aclaré que iba a encontrar un gordito por aquí y otro gordito por allá (aunque aun conservo buen cuerpo, o ese espero). El, muy lindo,
muy amable, me dijo: es que ya no tenemos 20 años (el es un poquito mayor que yo). Esa frase me gustó, el no solo dijo que yo no tenía ya 20 años, sino que el tampoco los tenía. Simplemente se acepta y me acepta como soy.

Por otro lado, fui esta semana donde mi oftalmólogo, hacía dos años no lo visitaba (es mi especialista desde que yo tenía 8 años). En medio de la consulta, le conté que desde hacía algún tiempo tenía dificultades para ver de cerca con las gafas, así que me tocaba quitármelas para leer, cosa que nunca me había pasado (cuando uno tiene miopía, las gafas le ayudan a ver bien de lejos).

El me explicó que yo estaba compensando, o corrigiendo (no recuerdo). Le dije: es presbicia? y me dijo, sí. NOOOOOO… grité y me reí, hasta donde uno puede gritar decentemente dentro de un consultorio. Estoyyy viejaaaa!!!, le dije a mi doc. Y él todo lindo me miraba y sonreía. Me explicó que con los años el cristalino se endurece, y por lo tanto no se ve bien, por eso las personas usan bifocales, pero en mi
caso, como tengo un poquito de miopía, esta me ayuda a corregir la presbicia, por eso, con solo quitarme las gafas leo bien de cerca.

Yo seguía riéndome y diciendo que estaba vieja, y entonces le pregunté, que desde cuando tenía yo presbicia, y su respuesta fué “desde que soplaste la velitas”. Sí, esas velitas, las de los 40. La presbicia aparece alrededor de los 40, 41 años…

Y me dijo, “no estás vieja, estás madura”.
Y eso sonó bien, muy bien.

Madura, soy una mujer madura, eso suena mejor que Vieja.

Así que desde hace 2 días, soy oficialmente una mujer madura. Ni siquiera lo pensé así cuando soplé las velitas el año pasado… pero es la verdad.

Ese gordito aquí y allá, el poquito de flacidez en algunos puntos de la cara o del cuerpo, una barriguita resultado de un metabolismo que ya no procesa igual los pandebonos, unas canitas que no se ven porque siempre tengo un lindo tinte, una arrugita por allí…

Sí, lo acepto soy una mujer madura. Ya no me duele.
Creo que estoy en el punto de equilibrio, de madurez física (no vejez), y por supuesto madurez mental, emocional. No, si hasta este escrito ya se parece a los de Florence Thomas!

De hecho me siento bien, muy bien!

Y quería compartir esto con mis amigos… a quienes enviaré copia de esta entrada en mi blog, en el que casi nunca escribo, porque este es todo un motivo.

Pensaba en que necesito un clon estoy haciendo…

Pensaba en que necesito un clon… estoy haciendo tesis, cumpliendo con mi trabajo en la oficina, buscándole horas al dia, o quitándole horas al sueño, y… pensé: “pues creo que puedo pensar en las dos cosas al mismo tiempo… creo que mi cerebro por un lado podría estar procesando tesis y por otro procesando oficina”

Hasta lo visualicé… algo así como, hemisferio izquierdo haciendo algo y hemisferio derecho haciendo otra cosa.

Y zasss…. dije… no… no es cuestión de capacidad de procesamiento, es cuestión de conciencia, de concentración…por eso no podemos hacer o pensar realmente en dos cosas al mismo tiempo. No en dos cosas que requieran nuestra atención.

En ese caso, sería como tener dos consciencias, ser dos personas en uno, o tener dos personalidades …. ! ? !

Salto cuántico. Llegué al autismo. Cómo procesarán ellos la información? Hasta donde sé, nadie lo ha podido explicar.

Sí… por algo debe ser que el cerebro funciona como uno, como un todo…y no como dos, no dividido… no escindido.

¿Recuerda qué estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001?

Probablemente esta sea una fecha que nunca olvidaremos.  Quizás no recordemos lo que estábamos haciendo el  10 de septiembre de ese año, o el 12 de septiembre.  Pero lo ocurrido el 11 es probablemente un hito histórico,  una fecha en la que la atención del mundo se concentró en un único evento,  el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York (World Trade Center).

Una generación atrás, quizás las personas recuerden la fecha en la que mataron a Kennedy,  o el día que el hombre llegó a la luna.

¿Recuerda qué estaba haciendo usted ese 11 de septiembre?

Yo recuerdo que iba manejando mi carro rumbo a la oficina.  Estaba escuchando el programa de Julio Sánchez Cristo,  y fue allí donde informaron que un avión se había estrellado contra una de las torres gemelas.  Se especulaba que fuera un accidente.

Seguí conduciendo, mientras atravesaba la ciudad,  escuchando la noticia. Creo que poco antes de llegar a mi destino escuché que un segundo avión había chocado contra la otra torre. No había duda; eso no podía ser accidental.  La palabra terrorismo hizo su aparición.

Cuando llegué a mi oficina, lo primero que hice fue averiguar en que lugar había un televisor. Creo que el sitio web de CNN había colapsado o era sumamente lento el acceso,  y en ese tiempo no recuerdo que hubiese servicio de TV en línea como justin.tv o cosas así.

Alguien me dijo que en el “ático” del edificio administrativo había una sala con televisor.  Como en ese momento yo estaba a cargo de mi oficina, no tuve que preocuparme por pedir permiso para ausentarme.  Salí rumbo al otro edificio,  subí corriendo hasta el tercer piso,  llegué a la sala indicada,  y allí encontré un grupo de personas frente al televisor.  Me acerqué y por primera vez vi las imágenes de lo que estaba ocurriendo.

Me quedé allí,  simplemente mirando las torres. Todos hacíamos comentarios y seguíamos con atención la transmisión.

Luego, ocurrió lo impensable.  El mundo entero vio en vivo y en directo cómo colapsaba la primera torre.  Sin palabras.

Por unos minutos alcancé a pensar en que ahora solo iba a quedar una torre, en cómo sería ver ahora solo una de ellas, en todo lo que eso significaría; pero no pasó mucho tiempo antes de que cayera la segunda torre.

Creo que tenía acelerado el corazón, sentía que no podía pensar en otra cosa.  Sentía que ese día no podría sentarme a trabajar sin pensar en lo que había ocurrido.  Mi desarrollado sentido de la empatía,  en especial por los males de la humanidad,  volvía a hacer presencia ese día.  Por más ajena que intentara pensar que era la situación,  no podía hacerlo.

Ese es mi recuerdo.  Aún hoy, 9 años después, me siento a ver en televisión los programas o documentales acerca del atentado a las Torres Gemelas.

¿Y usted,  recuerda que estaba haciendo ese día?

El secreto de sus ojos

El secreto de sus ojos

Para mí una buena película, sea cual sea su género, es aquella que me toca emocionalmente en algún sentido. Uno se puede identificar con alguna situación o personaje, o, en su defecto, uno puede ser empático y en cierto modo hacer propia la experiencia de otros.

Esta película me pareció deliciosa, como cuando uno se toma un buen tinto (café), sorbo a sorbo. No hay afanes, no es una película al ritmo de Hollywood, pero tampoco es lenta, y mucho menos aburridora.

Una historia con un crimen resuelto. Sí, desde el comienzo sabemos quién fue el culpable. Pero qué pasa después de eso? Qué pasa con los implicados, los dolientes, los investigadores. Cuáles eran las vidas de las personas que en un momento histórico fueron testigos de un crimen más?

Para el viudo, no fue un crimen más. Para el narrador (Espósito), este caso le recuerda la época en que conoció a la mujer que para él representa el amor, o mejor, la mujer que posiblemente aún ama… uno de esos amores, no resueltos, no vividos, y por lo tanto, siempre vivos.

Una historia bien contada, con unos personajes muy bien elaborados; muy humanos.

Y como toda buena obra, con un cierre a su altura. Sobran las palabras en la escena final de Espósito y el viudo. Bueno, la escena final no es esa, pero para mí, la historia perfectamente pudo haber terminado ahí.

Lo que aprendí cuando estudié Ingeniería de Sistemas

  1. Aprendí que todos los problemas tenían solución. Puede que no siempre sea así, pero aprendí que si me ponían a desarrollar un proyecto, mi única tarea era hacerlo, hacerlo bien, hacerlo funcionar con base en las especificaciones dadas por el profesor. Cero errores. Tristemente durante mucho tiempo seguí por la vida con la ley de cero errores; cada vez trato de relajarme más.
  2. Con mis compañeros de estudio nos reíamos pensando en que en nuestra vida real, empezábamos a pensar como si le estuviéramos dando instrucciones al computador:
    • Si llego tarde el profe seguro me saca al tablero. Mejor trato de no llegar tarde.
    • Si saco menos de tres en el examen, entonces tengo que estudiar más para sacar 5.0 en el final.
  3. Aprendí que uno debía programar unas cosas básicas, por defecto, así el profesor no lo hubiera dicho. Por ejemplo, si el llegaba y presionaba todas las teclas del computador, el programa no debía abortarse. Si mi programa debía hacer operaciones matemáticas, no se le podían ingresar valores tipo texto, pues no podría hacer las operaciones (validar las entradas). Supongo que esto sirve en la vida real; si a uno le piden un informe, documento, análisis, etc., nadie le tiene que decir que debe estar bien redactado, sin errores de ortografía, y bien organizado, pues eso es lo mínimo que se espera.
  4. Aprendí que los programas debían hacerse “idiot proof”, o a prueba de idiotas. Sí, aunque suene despectivo, así me enseñaron.
  5. Aprendí que el computador no se equivoca. El que se equivocaba era uno dándole las órdenes que no eran.
  6. Aprendí a pensar en TODAS LAS POSIBILIDADES, como jugando ajedrez. Uno tenía que tener en cuenta todo lo que podía ocurrir, o todo lo que se le podía ocurrir al usuario. Programar para todas las eventualidades, incluidos los errores, en cuyo caso había que interceptarlos y emitir un mensaje de error. Tomar el control.

Tienes más ideas, por favor, compártelas en los comentarios … tu turno.

Inception (El Origen)

Me gustó tanto esta película que quedé con ganas de volverla a ver. Quizás no se inventaron la rueda, después de todo dicen que es la nueva “matrix”.
A pesar de eso, resultó ser novedosa, en el manejo de los sueños, los sueños dentro de sueños, y la concepción del tiempo que tenemos dentro de ellos.
Claro, quedan dudas, inquietudes, detalles que uno quisiera volver a mirar, quizás para comprender más. Como decía Calderón de la Barca “la vida es sueño y los sueños, sueños son”.
Adicción, a los buenos recuerdos, Lo que fue y ya no será; es un lente desde el que se puede ver; pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que no es realidad.

Momentos de Libertad

Hoy tuve dos pequeños momentos de libertad.

En medio del corre-corre diario, el estrés, las preocupaciones y cincuenta mil cosas más, me di cuenta que siempre había tenido un oasis a mi alcance, y no lo había aprovechado.

Hoy almorcé en la Universidad y observé como siempre el riachuelo que pasa al lado de una de las cafeterías. Hay árboles alrededor y amplias zonas verdes. Estaba haciendo mucho calor. Ví unos puentes en guadua (o algo parecido) que habían hecho unos estudiantes y que habían ubicado sobre diferentes partes del pequeño río. Me di cuenta que el recorrido de este no era tan corto, ya que veía puentes de diferentes diseños en varias partes del río.

El calor seguía mientras yo almorzaba. El agua sonaba al pasar por las piedras… y zas.. se me ocurrió hacer algo que no había hecho en los 20 años que he estudiado y trabajado aquí. Terminé de almorzar… recorrí el río por la orilla, me acerqué a uno de los puentes que había visto, sentí el calor del sol, me quite mis sandalias, recogí mi jean hasta las rodillas, me senté en el borde el río y metí mis pies en el agua.

El sol iluminaba todo, el agua brillaba, y yo me sentía libre y feliz.

Estuve allí por 5 o 10 minutos. También metí mis manos en el agua, jugué con ella, refresqué mi cará y sonreí.

Pensé por qué no había hecho esto antes, pero no importa. Tengo este río a 5 minutos de mi oficina. Espero no olvidar, que esto es vivir. Eso sentí en ese momento, que en eso consiste la vida, en disfrutar esos pequeños y mágicos momentos, en este caso, en contacto con la naturaleza.

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Mencioné dos momentos de libertad… el segundo fue después de salir del río. Llegué a la biblioteca a buscar unos libros, y como no había tanta gente, decidí quitarme de nuevo las sandalias y caminar descalza. Me sentí bien, cómoda. Ese fue mi otro momento de libertad.

Reflexiones sobre lo que pensé durante mi separación

Tuve que aceptar mi muerte para poder separarme. Es decir, pensé que algún día iba a despedirme de la vida, dejaría de vivir, y eso me dolió, pero también me dió el valor para dejar a quien llegué a creer que quería tanto como a mi vida. Hice el duelo de mi vida, y eso me preparó para el duelo de la separación.